Islas Berlengas desde Peniche: una aventura en mitad del Atlántico

Después de meses encerrados en casa y de reservar unas vacaciones en un hotel nacional donde cada día aparecía una nueva restricción, sentimos que aquello se parecía más a un ingreso en prisión que a unas vacaciones.

Necesitábamos aire, espacio y naturaleza. Portugal se convirtió en nuestro refugio.

Recuerdo perfectamente aquellos meses. Pasamos gran parte del confinamiento planeando viajes y soñando con lugares a los que volver cuando todo aquello terminara. Portugal aparecía una y otra vez en nuestras conversaciones y no nos decepcionó.




Elegimos Peniche y el centro de Portugal, que a finales de junio había recorrido Joana, de Mamás Viajeras, y que nos había dejado completamente enamorados.

Así que en agosto de 2020 pusimos rumbo a Portugal para recorrer lugares como Óbidos, Caldas da Rainha y Peniche, disfrutar de sus playas salvajes y volver a sentir esa libertad que tanto habíamos echado de menos durante los meses anteriores.

Pero aquel viaje tenía algo más especial. Por primera vez desde que tenía seis años iba a compartir unas vacaciones con mis padres. Vacaciones habíamos compartido muchas en el pueblo, pero nunca un viaje así, descubriendo otros destinos juntos. Olivia estaba emocionada y los mayores estábamos encantados de poder volver a viajar todos juntos después de tantos meses separados.

Viajar con tres generaciones de una misma familia tiene algo difícil de explicar. Hay conversaciones, recuerdos y momentos que no se repiten con frecuencia y que terminan convirtiéndose en los recuerdos que más valoras cuando vuelves a casa.

No habíamos preparado demasiados planes. Después de tantos meses encerrados queríamos fluir y dejarnos llevar. Pero sí tenía una cosa clara desde antes de salir de casa: quería visitar las Islas Berlengas.

Había visto fotografías de sus aguas transparentes, de la fortaleza erigiéndose sobre el Atlántico y de aquellos paisajes salvajes que parecían pertenecer a otro tiempo.

Lo que no sabía es que aquella excursión también nos dejaría algunos momentos inesperados.

La decisión la tomamos después de comernos un arroz de tamboril en el mismo puerto de Peniche. Error. Viajar con la enana después de comer y con el Atlántico algo rebelde no fue nuestra mejor idea.

Olivia se mareó durante la travesía y el viaje empezó de una forma muy distinta a la que habíamos imaginado.

Cuando llegamos a la isla hacía muchísimo calor.

Aun así, años después, sigo pensando que fue una de las excursiones más diferentes, más accidentadas y también una de las que más nos enseñó de todo aquel viaje por Portugal.


VISITAS Y TOURS. –


Las Islas Berlengas se encuentran a unos diez kilómetros de la costa de Peniche y solo pueden visitarse en barco.

Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante los meses de verano.

Actualmente varias compañías realizan el trayecto:

Viamar

https://viamar-berlenga.com

Berlengatur

https://berlengatur.com

Feeling Berlenga

https://www.feelingberlenga.pt

He actualizado los precios a 2026 para que tengáis una referencia más útil que la de nuestro viaje.

El ferry ida y vuelta suele situarse entre los 18 y los 30 euros por persona dependiendo de la compañía y la temporada. Si queréis visitar las cuevas, existen diferentes packs que incluyen ambas actividades.

Antes de reservar os recomiendo revisar bien qué incluye cada billete y comprobar si el Berlengas Pass está incluido o debe abonarse aparte.





ANTES DE SUBIR AL BARCO. -


Si vais con niños pequeños, con personas mayores o si sois propensos al mareo, os recomiendo ir preparados.

El trayecto no es especialmente largo, pero el Atlántico tiene carácter.

Olivia se mareó y terminó vomitando durante la travesía.

Por suerte se recuperó rápidamente al llegar a la isla y acabó disfrutando de la excursión como la que más, pero es una de esas cosas que conviene saber antes de embarcar.


LA VISITA A LAS CUEVAS. -


Cuando compréis los billetes seguramente os ofrecerán añadir la visita a las cuevas.

Para mí merece completamente la pena.

La salida se realiza desde el mismo puerto donde desembarca el ferry y permite descubrir rincones de la isla que desde tierra son imposibles de ver.

Recuerdo perfectamente aquel recorrido.

Cuando subimos a la pequeña embarcación pensaba que sería una excursión más para ver algunas rocas desde el agua, pero me equivoqué.

Las Berlengas esconden lugares realmente sorprendentes.

Uno de los más conocidos es la Cueva Azul, donde la luz se refleja sobre el agua creando unos tonos turquesa espectaculares.




También pasamos junto a la conocida Cueva Arco Iris, una de las imágenes más fotografiadas de todo el archipiélago.



Mientras la embarcación avanzaba lentamente entre las rocas fue cuando entendimos por qué esta excursión es una de las actividades más populares de las Berlengas.

Hay algo importante que conviene saber.

Lo habitual es que la excursión os deje en la zona de la fortaleza y que la vuelta se haga caminando. Sobre el papel parece sencillo, pero si hace mucho calor o viajáis con niños pequeños o con personas mayores puede hacerse bastante más pesado de lo que parece.


¿QUÉ VISITAR? . -


Fuerte de San Juan Bautista

Es la imagen más conocida de las Berlengas y probablemente la fotografía que todos hemos visto alguna vez antes de visitar la isla.

La fortaleza está construida sobre un islote unido a tierra por un puente de piedra y actualmente funciona también como alojamiento.





Llegar hasta allí es parte de la experiencia y, si viajáis con niños, probablemente será uno de los momentos más emocionantes de toda la excursión.

Los senderos de la isla

Si vais esperando una isla llena de monumentos os vais a llevar una sorpresa.

Aquí el protagonista es el paisaje.

Las vistas, los acantilados, el océano y la sensación de encontrarte en un lugar aislado en mitad del Atlántico.

La pequeña playa

Junto al puerto encontraréis una pequeña playa donde mucha gente aprovecha para darse un baño.

Nosotros también terminamos allí después de caminar bajo el sol de agosto.

Y os aseguro que aquel baño nos supo a gloria.


¿QUÉ LLEVAR A LAS ISLAS BERLENGAS?. -


Si vais a visitar las Berlengas hay varias cosas que no deberían faltar en vuestra mochila:

  • Agua.
  • Comida.
  • Protección solar.
  • Gorra o sombrero.
  • Calzado cómodo.
  • Bañador.
  • Toalla ligera.
  • Algo para el mareo.
  • Prismáticos.
  • Bolsas de basura.
  • Dinero en efectivo.

No es el día de ir mona y con bolsito. Es el día de convertirte en exploradora y contar historias de piratas a tus hijos mientras recorres una isla en mitad del Atlántico.

También os recomiendo llevar prismáticos porque las Berlengas son un importante refugio ornitológico y merece mucho la pena observar las aves.


NUESTRA EXPERIENCIA REAL. -


Creo que si volviera hoy a las Berlengas disfrutaría más la excursión.

No porque la isla haya cambiado, sino porque ahora sé lo que me voy a encontrar.

Nosotros llegamos pensando que habría algún sitio donde tomar algo, que encontraríamos más información o que, si nos cansábamos, podríamos organizarnos de otra manera para volver a Peniche.

Y no fue así.

Recuerdo especialmente el pequeño bar cerrado por problemas de suministro y la sensación de estar un poco a nuestra suerte. Normalmente no habría tenido importancia, pero aquel día viajábamos con Olivia, que tenía tres años, y con mis padres. Además, hacía muchísimo calor y todavía quedaban varias horas para que saliera nuestro barco de regreso.

No fue ningún drama.

Simplemente fue una de esas situaciones en las que piensas que te habría gustado tener más información antes de embarcar.

Por eso creo que las Berlengas son una excursión preciosa, pero conviene ir preparado y entender que gran parte de su encanto está precisamente en que sigue siendo un lugar bastante salvaje.


DONDE COMER. -


Existe un pequeño bar en la isla, aunque durante nuestra visita estaba cerrado por problemas de suministro.

Por eso os recomiendo llevar siempre algo de comida y agua, especialmente si viajáis con niños.

Al regresar a Peniche encontraréis muchas más opciones para comer o cenar tranquilamente.


DONDE DESAYUNAR O MERENDAR. -


Mi recomendación es desayunar en Peniche antes de embarcar y dejar la merienda para la vuelta.

Después de una jornada completa entre barcos, caminatas y calor, sentarse en una terraza al regresar sabe especialmente bien.


DONDE COMPRAR. -


Más que comprar recuerdos, yo invertiría el tiempo en organizar bien la excursión antes de salir.

Reservar con antelación, revisar horarios y llevar todo lo necesario para pasar el día hará que disfrutéis mucho más de la experiencia.


Y AHORA OS PREGUNTO YO…


Cuando pienso en las Berlengas no recuerdo el ferry, ni los horarios, ni siquiera el calor.

Recuerdo a Olivia corriendo hacia la pequeña playa nada más llegar, a mis padres disfrutando de un viaje que llevábamos años sin compartir y esa sensación de estar en un lugar diferente, salvaje y auténtico. De esos que, cuando vuelves a casa, sabes que vas a recomendar una y otra vez.

Quizá por eso, cuando alguien me pregunta por las Berlengas, nunca empiezo hablando de la fortaleza, de las cuevas o de los barcos.

Empiezo hablando de aquel viaje.

Porque al final los destinos son importantes, pero los recuerdos que construimos en ellos lo son mucho más.


MAPA. -




 



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