Este curry es el último
plato del mes de enero dentro del reto 12 meses, 12 ingredientes, y el
protagonista no podía ser otro que el boniato. Al cocinarse lentamente, el
boniato se va deshaciendo y se integra con el caldo y la leche de coco, creando
una salsa especialmente untuosa y deliciosa, perfecta para este tipo de currys.
Es una idea genial para esas comidas o cenas
reconfortantes en las que apetece algo rico, especiado y bien calentito.
Acompañado de un arroz basmati suelto y aromático, se convierte en un plato
completo, equilibrado y absolutamente delicioso, de los que sientan bien y
apetecen repetir.
Ingredientes.-
- 1 boniato pequeño
- 2 zanahorias
- 1 puerro
- ½ cebolla
- ½ pimiento verde
- ½ pimiento rojo
- 2 pechugas de pollo enteras
- Garbanzos cocidos (al gusto)
- 1 l de caldo (de pollo, verduras o similar, según vaya pidiendo)
- 1 lata de leche de coco
- 2 cucharadas de tomate concentrado
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
Especias.-
- 1 tea spoon de clavo molido
- 1 tea spoon de comino
- 1 tea spoon de pimiento de Espelette
- 1 tea spoon de curry tailandés
- 1 cucharadita de curry
- 1 cucharadita de cúrcuma
- Unos granos de pimienta de Sichuan
Preparación.-
En una cazuela de fondo grueso, cubrimos el fondo con
aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio.
Pelamos el boniato con un pelador y lo cortamos en
dados de aproximadamente 1 × 1 cm. Lo añadimos a la cazuela con una pizca de
sal y lo sofreímos durante unos 10 minutos, hasta que empiece a estar tierno.
Incorporamos las zanahorias cortadas en dados algo más
grandes y rehogamos unos minutos. A continuación, añadimos los pimientos
troceados y cocinamos hasta que todas las verduras estén blandas.
Sumamos el puerro y la cebolla picados, junto con las
dos cucharadas de tomate concentrado. Sofreímos bien hasta que el conjunto esté
bien integrado.
Mientras tanto, en una sartén aparte, cortamos las
pechugas de pollo en trozos y las doramos con un poco de aceite. Añadimos todas
las especias (incluida la pimienta de Sichuan ligeramente machacada), mezclamos
bien y dejamos que se tuesten unos segundos para potenciar su aroma.
Incorporamos el pollo especiado a la cazuela con las
verduras. Añadimos los garbanzos cocidos, el caldo caliente y la leche de coco.
Mezclamos, llevamos a ebullición suave y ajustamos de sal si es necesario.
Bajamos el fuego y dejamos cocinar unos minutos hasta
que el curry quede bien ligado.
Apagamos el fuego y dejamos reposar al menos 6 horas,
idealmente de un día para otro, para que los sabores se asienten y el plato
gane profundidad.
Si te sobran garbanzos del cocido y un poco de caldo
esta receta es ideal para aprovecharlos.



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