Hornazo de Solosancho

Bueno, ya ha pasado la Semana Santa y en Ávila nos comemos el Hornazo el Domingo de Pascua o de Resurrección. En Salamanca se lo comieron ayer. Y es que cada zona tiene sus tradiciones.

En Ávila capital es típico ir a merendar el hornazo a la ermita del Resucitado, yo la verdad que solo he ido de mayor una vez y me quedo con la manera de celebrarlo que tenemos en mi pueblo, Solosancho.

En Solosancho es típico subir a "cachar" el Hornazo a la Sierra. La primera pregunta que os haréis es ¿qué es "cachar" el Hornazo?, bueno esto no sé si es tradición del pueblo o un cuento de mi abuelo Félix, pero él decía que el hornazo se "cachaba" (partía por la mitad) con un golpe seco con la rodilla o contra una piedra. El caso es que él ya no está, pero que el hornazo lo "cachamos" todos los domingos de Pascua. Eso sí es una tradición.   Según cuentan mis padres, mis hermanos, mis primos y yo hemos subido a la sierra este día a "cachar" el hornazo a la sierra desde bebés. Dicen que mi hermano Jorge subió con apenas tres meses, ya lloviera, nevara o hiciera un frío del carajo. Ese día llenábamos los coches y ¡a la sierra!. El abuelo Félix a la cabeza con su gancha, su navaja y una recua de nietos a los que entretener (somos 14), nos ayudaba a hacer casetas y chozos entre los ramos, nos contaba fascinantes historias que nos tenían a todos embelesados, nos llevaba por todas y cada una de las piedras de la sierra para enseñarnos las mejores vistas del valle. Su única obligación, y por seguro la que más le gustaba, era mantenernos entretenidos para que no liáramos ninguna.

En la foto de más abajo veis a mi abuelo con su gran sonrisa, realmente creo que era el día que más le gustaba del año. Esa foto fue tomada un día de hornazo de hace muchos años. Pero da igual los años que pasen y él no esté físicamente, porque ese día está en nuestras conversaciones en todo momento.

El kit de esta receta no es la receta en sí. Es la historia, la tradición, los recuerdos y momentos vividos en torno a ella, el significado y la continuidad de la tradición, ya que los más pequeños de la casa siguen con ella, los biznietos de mi abuelo ya han "cachado "sus primeros hornazos desde bebés. Alba, Asier, Aroa y Valeria ya han comenzado esta tradición que perdurará durante muchas generaciones y que será una bonita historia.

La receta es de mis padres, ellos son los maestros que realizan esta receta año tras año, haciendo hornazos para todos los de casa. Y desde aquí quiero agradecerles a los dos que mantengan esta tradición viva y nos trasmitan su significado.

Ingredientes.-

1/2 vaso de Agua.
1 cucharada sopera de Sal fina.
2 Huevos XL.
1 vaso de Aceite de Oliva Virgen Extra.
1 vaso de Leche entera.
40 grs. de Levadura fresca de panadería. Si no tenemos levadura fresca podemos usar la que venden seca, que esta medida equivale a unos 13 grs.
1 kg. de Harina de trigo de fuerza y un poco más para espolvorear la mesa y demás utensilios.
600 grs. de Lomo adobado.
600 grs. Chorizo rojo y dulce.
5 Huevos cocidos.
Aceite de Oliva Virgen extra para pincelar.


Preparación.-

Lo primero que vamos a hacer es poner a precalentar el horno a 200ºC.

Ponemos el horno en la función calor arriba y abajo sin aire.

Ahora ponemos a calentar el agua en el micro, lo podemos poner unos 30 segundos, el agua debe estar templada y no caliente, así que si se os calienta demasiado debéis dejarla enfriar un poco. Cuando ya tengamos el agua templada, dentro del agua disolvemos en ella la sal y la levadura, lo removemos bien con un tenedor pequeño hasta que esté bien mezclada. Reservamos.

Hace años, hacíamos el amasado a mano, ahora ya usamos un robot de cocina con función de amasar, así que colocamos el robot con la varilla de amasar y vamos a proceder a añadir los ingredientes.
Primero añadimos los huevos, el aceite de oliva, la leche y batimos a velocidad media baja hasta que todo el conjunto esté bien mezclado. A continuación le añadimos la mezcla de agua, levadura y sal que hemos preparado anteriormente. Volvemos a batir a velocidad media baja hasta que esté todo integrado y sea una mezcla homogénea.

Llega el momento de añadir el harina. No debemos añadir todo el harina de golpe, es mejor hacerlo de poco en poco y para ello dividiremos el kilo de harina en cuatro partes de unos 250 grs. de cada una. Vamos añadiendo un cuarto de kilo de cada vez y amasamos con el robot hasta que esté todo el harina mezclado y sin grumos. No añadáis la siguiente parte de  harina hasta que esté bien mezclada. Este proceso lo repetiremos tres veces y nos sobrarán unos 250 grs. de harina.

Cuando ya hemos añadido los 750 grs. de harina, sacamos la masa del bol de la amasadora y lo ponemos encima de la mesa o encimera que previamente habremos enharinado. Este paso final lo debemos hacer a mano ya que normalmente las amasadoras no pueden con la masa. Si tenéis una que tenga fuerza hacedlo con ella, pero si no, corréis el riego de romperla, quemarla y quedaros sin ella y desde luego amasar a mano también es divertido, quita el estrés y relaja, por lo menos a mí. Ahora vamos amasando y añadiendo el harina que nos falta. En este proceso puede que no usemos todo el harina, solo la mitad o un poco más. La masa pedirá el harina que necesite y sabremos que la masa está lista cuando no se pegue en las manos ni en la mesa y sea lisa y sin grumos.

Cuando ya tengamos la masa lista, la colocamos en un bol que enharinamos  previamente para que no se pegue la masa, el bol debe de ser grande para que cuando la masa leve, no se salga. Ahora viene el paso en que mi madre y yo discrepamos, ella lo tapa con un paño de algodón y yo lo tapo con film sellando el bol, eso os lo dejo a vuestra elección. Lo que sí está claro es que la masa hay que taparla para que suba. La dejamos reposando tapada hasta que doble su tamaño o más, no hay un tiempo estipulado, para ello pueden ser dos horas, tres o una. Depende de la humedad,del calor de donde tengamos reposando la masa, de las corrientes de aire y de un montón de factores, solo os digo que hay que tener paciencia.

Cuando la masa ha levado al doble de su volumen o más, la sacamos del bol y la ponemos encima de la mesa enharinada y dividimos en dos porciones, una un poco más grande que la otra. Ahora extendemos con el rodillo la porción más grande en forma rectangular más o menos del tamaño de la bandeja del horno. Debe sobresalir un poco por los bordes para que luego nos quede masa para poder cerrarlo.

Cortamos el chorizo, el lomo y los huevos,( estos los cortamos en cuartos ).

El tamaño de corte de estos ingredientes depende del gusto de cada uno, si lo queréis mas picado o menos. Hace años, cuando nos hacían el hornazo en la panadería, se utilizaban las viandas de la matanza y en casa de mis abuelos se ponían los trozos muy grandes de chorizo, los huevos enteros y los filetes de lomo enteros. Hoy en día lo picamos mucho más porque es más fácil de comer. Así que podéis hacerlo a la vieja tradición o picarlo medianamente para encontrar los trozos o picado pequeñito a modo de empanada, eso lo dejo a vuestra elección, nosotros lo hacemos mediano.

Ponemos un pliego de papel sulfurizado en la bandeja del horno, colocamos la tapa de masa grande y ponemos el chorizo, el lomo y el huevo en el orden que más nos guste, pero dejando bien repartidos todos los ingredientes por la masa.
Estiramos la otra parte de la masa y colocamos encima cerrando los bordes con un trenzado, ayudándonos con los dedos, debe quedar muy bien sellado. Las masas al extenderlas no deben quedar muy finas.  Hacemos un agujero en el centro para que respire y metemos en el horno que previamente hemos precalentado.


Si vuestro horno tiene cinco alturas ponedlo en la dos empezando por abajo.


Cocemos a 200ºC unos 45 min. Aprox. A partir del minuto 35 vigilaremos la cocción atentamente, cuando el hornazo esté bien dorado lo sacaremos y pincelaremos con aceite de oliva estando caliente  la tapa de arriba. Nosotros hemos probado a pincelarlo con huevo y se pone duro para nuestro gusto. Dejaremos enfriar para "cacharlo".

Mi Abuelo Félix un día de Hornazo












1 comentarios:

Pepi (sopa de sopa) dijo...

Pues yo me lo comería cualquier día del año jiji. Se ve delicioso!!

Un beso